quinta-feira, 25 de julho de 2013

147 corporaciones controlan la economía del mundo occidental



Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

Un estudio de la Universidad de Zurich reveló que un pequeño grupo de 147 grandes corporaciones trasnacionales, principalmente financieras y minero-extractivas, en la práctica controlan la economía global. 
El estudio fue el primero en analizar 43.060 corporaciones transnacionales y desentrañar la tela de araña de la propiedad entre ellas, logrando identificar a 147 compañías que forman una “súper entidad” que controla el 40 por ciento de la riqueza de la economía global.

El pequeño grupo está estrechamente interconectado a través de las juntas directivas corporativas y constituye una red de poder que podría ser vulnerable al colapso y propensa al “riesgo sistémico”, según diversas opiniones.
 El Proyecto Censurado de la Universidad Sonoma State de Californiadesclasificó esta noticia sepultada por los medios y su ex director Peter Phillips, profesor de sociología en esa universidad, ex director del Proyecto Censurado y actual presidente de la Fundación Media Freedom /Project Censored, la citó en su trabajo “The Global 1%: Exposing the Transnational Ruling Class” (El 1%: Exposición de la Clase Dominante Transnacional), firmado con Kimberly Soeiro y publicado en ProjectCensored.org.

Los autores del estudio son Stefania Vitali, James B. Glattfelder y Stefano Battiston, investigadores de la Universidad de Zurich (Suiza), quienes publicaron su trabajo el 26 de octubre 2011, bajo el título “La Red de Control Corporativo Global” (The Network of Global Corporate Control) en la revista científica PlosOne.org.

En la presentación del estudio publicado en PlosOne, los autores escribieron: “La estructura de la red de control de las empresas transnacionales afecta a la competencia del mercado mundial y la estabilidad financiera. 
Hasta ahora, fueron estudiadas sólo pequeñas muestras nacionales y no existía una metodología adecuada para evaluar el control a nivel mundial. Se presenta la primera investigación de la arquitectura de la red de propiedad internacional, junto con el cálculo de la función mantenida por cada jugador global”.

“Encontramos que las corporaciones transnacionales forman una gigantesca estructura como corbata de lazo y que una gran parte de los flujos de control conducen a un pequeño núcleo muy unido de instituciones financieras. Este núcleo puede ser visto como un bien económico, una "súper-entidad" que plantea nuevas cuestiones importantes, tanto para los investigadores y responsables políticos”.

El diario conservador británico Daily Mail fue quizás el único del mundo que recogió esta noticia, el 20 de octubre 2011, presentada por Rob Waugh bajo el llamativo titular “¿Existe una "súper-corporación que dirige la economía global? Estudio clama que podría ser terriblemente inestable. La investigación encontró que 147 empresas crearon una “súper entidad” dentro el grupo, controlando el 40 por ciento de la riqueza”.

Waugh explica que el estudio de la Universidad de Zurich "prueba" que un pequeño grupo de compañías -principalmente bancos- ejerce un poder enorme sobre la economía global. 
El trabajo fue el primero en examinar un total de 43.060 corporaciones transnacionales, la telaraña de la propiedad entre ellas y estableció un "mapa" de1.318 empresas como corazón de la economía global.

“El estudio encontró que 147 empresas desarrollaron en su interior una “súper entidad”, controladora del 40 por ciento de su riqueza. 
Todos poseen parte o la totalidad de uno y otro. La mayoría son bancos -los 20 top, incluidos Barclays y Goldman Sachs-. Pero la estrecha relación significa que la red podría ser vulnerable al colapso”, escribió Waugh.



Dibujo 1 y lectura: Mapa-mundi de la riqueza

El tamaño de los círculos representa los ingresos. Los círculos rojos son “corporaciones súper-conectadas” mientras los amarillos son “corporaciones muy conectadas”.
 Las 1.318 empresas transnacionales que forman el núcleo de la economía globalizada, muestran sus conexiones de propiedad parcial entre unos y otros, y el tamaño de los círculos corresponde a los ingresos.
 A través de las empresas sus propietarios controlan la mayor parte de la economía “real” (Ilustración de los autores, PlosOne, 26/10/2012).

"En efecto, menos del 1% de las empresas fue capaz de controlar el 40 por ciento de toda la red", le dijo al Daily Mail James Glattfelder, teórico de sistemas complejos del Instituto Federal Suizo de Zurich, uno de los tres autores de la investigación.

Algunos de los supuestos que subyacen en el estudio han sido criticados, como la idea de que propiedad equivale a control.
 “Sin embargo, los investigadores suizos no tienen ningún interés personal: se limitaron a aplicar a la economía mundial modelos matemáticos utilizados habitualmente para modelar sistemas naturales, usando Orbis 2007, una base de datos que contiene 37 millones las compañías e inversionistas”, informó Waugh.

Economistas como John Driffil, de la Universidad de Londres, experto en macroeconomía, dijo a la revista New Scientist que el valor del estudio no radicaba en ver quién controla la economía global, pero muestra las estrechas conexiones entre las corporaciones más grandes del mundo. 
El colapso financiero de 2008 mostró que este tipo de redes estrechamente unidas puede ser inestable. "Si una empresa sufre angustia, ésta se propaga”, dijo Glattfelder.

Para Rob Waugh y el Daily Mail hay un “pero”: “Parece poco probable que las 147 corporaciones en el corazón de la economía mundial pudieran ejercer un poder político real, pues representan demasiados intereses”, aseguró el diario conservador británico.

La riqueza global del mundo se estima que ronda los 200 billones de dólares, o sea, dos centenas de millones de millones.
 Según Peter Phillips y Kimberly Soeiro, el 1 por ciento más rico de la población del planeta agrupa, aproximadamente, a 40 millones de adultos. 
Estas personas constituyen el segmento más rico de las primeras gradas de la población de los países más desarrollados e, intermitentemente, en otras regiones.

Según el libro de David Rothkopf “Súper-clase: la Elite de Poder Mundial y el Mundo que Está Creando”, la súper elite abarcaría aproximadamente al 0,0001 por ciento (1 millonésima) de la población del mundo y comprendería a unas 6.000 a 7.000 personas, aunque otros señalan 6.660
Entre ese grupo habría que buscar a los dueños de las 147 corporaciones que cita el estudio de los investigadores de Zurich.

Ernesto Carmona es periodista y escritor chileno.

Fuentes y referencias:

- Stefania Vitali, James B. Glattfelder, and Stefano Battiston, “The Network of Global Corporate Control,” Public Library of Science, October 26, 2011, http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0025995
- Rob Waugh, “Does One ‘Super Corporation’ Run the Global Economy? Study Claims it Could be Terrifyingly Unstable,” Daily Mail, October 20, 2011, http://www.dailymail.co.uk/sciencetech/article-2051008/Does-super-corporation-run-global-economy.html.
- Stefania Vitali, James B. Glattfelder, Stefano Battiston, Revista PlosOne, 26 de octure 2011
http://www.mediafreedominternational.org/2012/04/04/small-network-of-corporations-run-the-global-economy/
- Peter Phillips y Kimberly Soeiro, “The Global 1%: Exposing the Transnational Ruling Class”
http://www.projectcensored.org/top-stories/articles/the-global-1-exposing-the-transnational-ruling-class/

Estudiante Investigador: Sean Lawrence (Sonoma State University)
Evaluador Académico: Peter Phillips (Sonoma State University)

Systematic tax evasion is generally the province of the rich and of multinational corporations

Taking on the tax evaders

The financial crisis which began in 2007-8 and the economic crisis which ensued and which shows no signs of abating have drawn attention to the problem of tax evasion. Most of us pay our taxes most of the time simply because we have no choice, though we also recognise that they are the price of living in what still just about qualifies as a civilised society. Systematic tax evasion is generally the province of the rich and more importantly of multinational corporations. Every year throughout Europe thousands of billions of euros in tax is evaded by multinationals which use a complex of exotic fiddles to get out of paying, in some cases, any tax at all, or very little. Worse still, this often involves the active collaboration of governments. Not governments of statelets like the Cayman Islands, which seems to have no reason to exist beyond allowing multinationals to dodge their taxes, but our own governments here in Europe and that of wealthy countries elsewhere which go around the world preaching the gospel of ‘good governance’ and ‘sound finance’.
The question is - what can be done about this? The crisis, in the face of which governments have found themselves in a situation where it has become clear that they are not raising sufficient income, and where the resulting spending cuts are killing all hope of recovery, appears at first sight to present us with an opportunity to have this problem addressed. However, there are two problems with this. Firstly, corporate capture of many governments has led to a transformation of political perspectives, a situation in which the ‘market’ has become quite openly acknowledged as the final arbiter of policy, with electorates having at best a consultative role. Secondly, any effective way of addressing and ameliorating the problem will demand international cooperation, and this will be seen by the European Commission as one more opportunity to erode national sovereignty in the name of necessity. Make the mistake of handing them the kind of powers they would need to deal with the situation and experience tells us that these will be abused, with working people and the poor the ultimate losers.
Nevertheless, something must be done. According to a report from the Organisation for Economic Cooperation and Development, multinationals are taking advantage of opportunities provided by new technologies and globalisation, as well as their own deliberately overcomplicated structures, to use a variety of devices in order to evade and avoid taxes. The difference between ‘evasion’ and ‘avoidance’ is that the latter takes advantage of loopholes in the law to dispense with the need for actual criminal practice; evasion, on the other hand, is when you commit a crime to avoid coughing up, a difference once summed up by British Labour Party Chancellor (finance minister)Dennis Healey as ‘the width of a prison wall.’ The result of all this dodgy activity is poverty, misery, disease and premature death. Welcome to the Third World.
Developing countries typically take just a little more than an eighth of their Gross Domestic Product in taxation, about a third of the proportion which developed countries extract from their own much greater GDP. This is in part because of the poverty of many of their citizens, who simply don’t earn enough to be taxed; it is in part because of the extent of the informal economy; but it is in large part because MNCs active in those countries register elsewhere, and channel their profits through tax havens where taxes are very, very low or absolutely non-existent.
Because of this, with the best will in the world, these poorer countries cannot afford to provide adequate services for their people and leave themselves vulnerable to being forced by the International Monetary Fund to cut employment and social spending in order to pay their debts. The OECD has calculated that via tax havens developing countries they lose three times the amount they are able to collect in tax. These losses amount to an estimated €140 billion per annum, while a stunning €25 trillion is held in tax havens at any one time. To put this into perspective, it is almost as much as the combined GDP of the two countries which top the GDP table, the United States and China. This is theft on an unimaginable scale. It produces some bizarre ‘mouse that roared’ type figures, though these are extremely misleading. The British Virgin Islands, for instance, with a population of fewer than 22,000, is on paper the second biggest supplier of Foreign Direct Investment (FDI) to China.
Britain is, of course, ultimately responsible for its colony’s government, even if the latter now has a high degree of autonomy. The same applies to tax havens closer to home, such as Jersey. Many other European countries are just as guilty, however.  The Netherlands, for example, has 20,000 companies registered which in reality consist of no more than a post office box number. Together they control almost €8 trillion. The Dutch tax office provides them in advance with information as to the amount they will pay in tax, which is not very much at all – unlike Dutch working people and small businesses.
What then can be done? Firstly, corporations should be obliged to state in their annual reports exactly how much tax they pay and where they pay it. This would make it possible to identify those firms which use tax havens and identify necessary reforms.  Secondly, we should be demanding that  governments move to shut down tax havens within their jurisdiction, or exert pressure via aid and trade elsewhere.  We need an international movement to end bank secrecy.  Indeed, tax evasion could provide the spark needed to enable a real international movement to confront a broader range of issues and revive the left. Tax evasion by the rich and by wealthy corporations is an issue around which we can rally support at a time when there is a serious danger of working people’s votes going, in frustration, to vermin like UKIP, the French Front Nationale, or Wilders’ party in the Netherlands.

And we should remember, as dissident Jersey Deputy Montfort Tadier said recently, that the losers from all of this are ‘state whose coffers are empty and all the citizens who pay their taxes honestly.’

Steve McGiffen is Spectrezine’s editor. He writes a regular column in the Morning Star, where this article first appeared.
 

NATO sets its sights on Colombia

NATO sets its sights on Colombia

On June 25, Colombian Defence Minister Juan Carlos Pinzón and the Deputy Secretary-General of NATO, Alexander Vershbow, signed an Agreement on the Security of Information. The news comes a little more than a month after the Colombian Air Force began to participate in training exercises with NATO planes in Canada, and three weeks after President Juan Manuel Santos first announced his administration's intention to seek increased cooperation with the military alliance, with an eye towards eventually becoming a full member. Santos's words elicited strong condemnation from the Revolutionary Armed Forces of Colombia (FARC)—with whom the Colombian government is currently engaged in peace talks—and the heads of state of Latin American countries such as Bolivia and Nicaragua, who have pointed out the incompatibility of NATO's aggressive bombing campaigns with the efforts made by the Union of South American Nations (UNASUR) to promote peace in the region.

While Colombia is unable to join NATO due to its geographical location, the agreement portends future collaboration in matters of security, and facilitates the participation of Colombia in a number of NATO activities. Although the idea might strike some as bizarre, this is actually a rather logical development when one considers the contemporary geopolitical situation in the region. Looming large is Washington's intense militarisation of Colombia—a bastion of right-wing forces in an increasingly left-leaning region—as well as Bogotá's recent signing of free trade agreements with both the United States and the European Union. Moreover, the death of Venezuela's Hugo Chávez—and the subsequent challenges that this poses for the Bolivarian Revolution and indeed the stability of the ALBA bloc as a whole—must also be taken into account.

The hidden fist of the market

As a member of UNASUR, it is highly unlikely that Colombia would have approached NATO to ask for protection, considering that any hostility it might currently face from neighbouring countries is precisely due to its close relationship with the United States. Furthermore, while Colombian soldiers have already served in Afghanistan under the NATO flag, their contribution is negligible in the grand scheme of things. Rather, the logic behind the agreement lies in its potential usefulness to transnational capital.

Free trade and economic liberalism have been inextricably linked with militarisation and imperial exploits for well over a century, and lest liberals turn sour on the concept of perpetual war, today's poster boy for neoliberal globalisation, New York Times columnist Thomas Friedman, reminds us that “the hidden hand of the market will never work without a hidden fist”. Indeed, the possibility of increasing cooperation between NATO and Colombia was initially broached in 2006, the same year that negotiations for the U.S.-Colombia free trade agreement began.

Neoliberalism began to make headway in Colombia during the 1990s, and accordingly, defence and security spending in the country shot up from $423 million in 1992 to more than $2.2 billion by only 1998. Under the guise of combating narco-trafficking and subsequently “terrorism”, the United States has since channelled well over ten billion dollars to its Andean ally via Plan Colombia and its successor the Patriot Plan. The former focused resources on the “transformation” and “modernization” of Colombia's armed and police forces to combat guerrilla forces and maintain control over strategic territories, while the goals of the latter included gaining control of Colombian territory and increasing access to neighbouring countries. This involved the deployment of roughly fifteen thousand soldiers to the Ecuadoran and Venezuelan border regions, and led to a flaring of regional tension in the wake of an attack by the Colombian armed forces on a FARC camp in Ecuadoran territory in 2008, with the National Court of Justice of Ecuador eventually even issuing an arrest warrant for Santos, head of the Armed Forces at the time.

It appears, then, that the discourse surrounding “security” refers to nothing more than ensuring a stable investment climate for transnational corporations. In Colombia, this is a euphemism for the displacement of nearly five million people and the intimidation and massacring of union leaders, activists, and indigenous and Afro-Colombian communities by paramilitary and military units in order to carry out extractive activities, plant cash crops, and maintain the prevailing unequal power relations that have only deepened and been institutionalized by the recent free trade agreements.

The EU joins the fold

Beyond its role in Colombia proper, the United States has long used the country to gain a foothold from which it can militarise the rest of the continent. The ALBA bloc, however, has forced a partial retreat, as evidenced by the transfer to Colombia of personnel and equipment formerly stationed at the Manta base in Ecuador after Rafael Correa refused to renew its lease in 2009. Yet the NATO affair also demonstrates the increasingly imperialist role of Global Europe in the region, and particularly in Colombia, which has by far the institutional framework most friendly to transnational capital. Prior to its signing of free trade agreements with Colombia and Peru, the EU had already become the principal source of foreign direct investment in the Andean Community of Nations (CAN).

Although Washington has long considered the region its “backyard”, Europe's more proactive role in South America has not led to tension with the U.S. because, as some critical scholars argue, contemporary imperialism should not be conceptualized as rival national bourgeoisies in competition with each other as much as the hegemonic expansion of the ruling transnational class and the imposition of its neoliberal agenda in all aspects of life and all corners of the world.

While it has grown to encompass elites from all over the globe, this transnational class remains largely North Atlantic in character, and its consolidation has coincided with that of the European Union and NATO. The latter has even recently grown to include former members of the Soviet bloc and Turkey, to which the alliance's Madrid Headquarters were transferred on June 13. As that country's ongoing protest movement was being violently repressed, James Appathurai, the Secretary General's Special Representative for the Caucasus and Central Asia, managed to proclaim that “at its core” NATO is about “the respect of democracy, human rights, and the rule of law.”

After making his realistic assessment of the market and the military, the imperial messenger Friedman gloated that his beloved “hidden fist is called the U.S. Army, Air Force, Navy and Marine Corps”. NATO is often accused of being a mere front for U.S. military clout, but in reality Washington does not pull the strings by itself, and just this month, the directors of the NATO International Military Staff and the European Union Military Staff recently met under the rubric of the EU-NATO strategic partnership laid out in the 2012 Chicago Summit Declaration. Meanwhile, the Council of the European Union approved a mandate for the negotiation of a comprehensive trade and investment agreement with the U.S., further blurring the lines between national capitals and consolidating the power of transnational corporations around the globe.

The NATO doctrine in South America

The governments of the ALBA bloc are by no means immune from legitimate criticism, but much of the member states' demonstrable success in reducing social inequality is due to their resistance, in one form or another, to the onslaught of transnational capital and neoliberalism. Bogotá has gone against the grain in this respect, and Colombian society has suffered the consequences accordingly. Stronger ties with NATO do not bode well, if only because it would provide even more support to the Colombian Armed Forces. Both the Colombian military and NATO are notorious for their atrocious human rights records, yet Santos's administration is attempting to convince the FARC to turn in their weapons while effectively ignoring their central demand for more access to land, handing it over instead to transnational corporations. Moving beyond domestic issues, a NATO foothold in South America can only lead to destabilization of the entire region.

At this point, we can only speculate as to what exactly this stabilization will look like. Wikileaks cables have demonstrated the lengths that Washington went to in an attempt to undermine the Chávez administration through the funding of propaganda campaigns and opposition groups, and the previously discussed raid on a FARC camp in Ecuadoran territory in 2008 set a dangerous precedent for the use of Colombia as a base to carry out military incursions in the region. In view of the new Strategic Concept adopted by NATO at its 2010 Lisbon Summit, as well as the organization's belligerent actions in North Africa and the Middle East, we can only hope that the ghost of Monroe does not come back to haunt the region in the form of the NATO doctrine: open up to transnational capital and interests, or we will bomb you to smithereens.

Dave Feldman is currently based in Paris, where he recently completed a Master's degree in International Relations. He has been active in social justice struggles--particularly related to migrant rights--in the United States, Mexico, and France

El carácter de las luchas populares en México

De 1963 a 2013




En los medios de izquierda se ha discutido y se discute acerca del carácter de los movimientos sociales en México. Las posiciones en torno al tema son diferentes y hasta encontradas. En efecto, ciertos grupos caracterizan como luchas políticas todas las expresiones de los combates de obreros y empleados, campesinos, estudiantes, indígenas y elementos del pueblo en general, mientras otros desean encajonar a estas luchas en los estrechos marcos del gremialismo o lo que algunos llaman “economicismo”. Tal situación sugiere la conveniencia de precisar cómo se desenvuelven, qué demandas enarbolan, en qué organismos se apoyan y qué relación mantienen con el Estado estas manifestaciones de los movimientos sociales. Aclarados estos puntos, la definición es factible hacerla con pocos márgenes de error.

1. Luchas generalesEntre 1963 y 2013 la clase obrera, el campesinado, el estudiantado, las etnias y las masas en general desarrollaron y desarrollan importantes luchas que han ido y van desde las huelgas económicas, las tomas de tierras y la participación electoral hasta la insurrección de masas, pasando por la constitución de sindicatos, federaciones y centrales de los trabajadores asalariados y de confederaciones y coordinadoras de campesinos, de colonos y de estudiantes.
La lista de las luchas no es corta, por lo cual es útil presentar un muestrario representativo aunque no exhaustivo. En Puebla tuvo lugar, en 1964, un movimiento de los pequeños productores de leche por demandas sectoriales, que fue enfrentado con la violencia por el gobierno local. El 13 de octubre sufrió la agresión policíaca una manifestación estudiantil y popular en la capital de la entidad, que pedía la liberación de algunos lecheros detenidos y de Ramón Danzós Palomino, dirigente de la Central Campesina Independiente. El movimiento se generalizó y el día 30 cayó el gobernador, general Antonio Nava Castillo. Derrocar un gobernador mediante la lucha de masas, es, por donde se le vea, una lucha política.
 Del 8 de mayo al 15 de julio de 1967 se desenvolvió la huelga en la Escuela de Agricultura “Hermanos Escobar”, de Ciudad Juárez, Chihuahua, por la federalización del plantel, siendo secretario de Agricultura y Ganadería el profesor Juan Gil Preciado, quien amenazó con la represión a los huelguistas y sus apoyadores. En junio estalló la huelga en Chapingo, el Politécnico, las normales rurales y otras instituciones en solidaridad con los estudiantes de Ciudad Juárez. El 15 de julio triunfó la huelga estudiantil. Se logró la creación inmediata de una escuela de agricultura de la Universidad de Chihuahua, que iniciaría sus labores el 24 de julio, incorporando a todos los estudiantes de la Escuela Superior de Agricultura “Hermanos Escobar”. Para los estudiantes juarenses la lucha era gremial, pero para sus camaradas solidarios era una lucha eminentemente política.
Marcha por la Ruta de la Libertad
Como consecuencia del trato dado a la huelga de 1966 de la Universidad Nicolaíta, la represión a parte del liderazgo de la fallida Unión Nacional de Estudiantes Revolucionarios en 1967 y otros golpes al movimiento estudiantil, aumentaron considerablemente los presos políticos universitarios y normalistas, por lo que el 4 de febrero de 1968 comenzó en Dolores Hidalgo, Guanajuato, la Marcha por la Ruta de la Libertad, organizada y dirigida por la Central Nacional de Estudiantes Democráticos, que solicitaba la excarcelación de Rafael Aguilar Talamantes, Efrén Capiz Villegas, Sebastián Dimas Quiroz y otros presos políticos estudiantiles. El día 5 avanzó desde Salamanca hasta valle de Santiago. Ante el constante crecimiento del contingente estudiantil, el 6 el Ejército disolvió la marcha.
Para alcanzar su libertad, el 29 de marzo de 1968 Demetrio Vallejo inició una huelga de hambre. En Lecumberri fue secundado por Gilberto Balam, Fabio Barbosa, Gerardo Peláez Ramos, Enrique Condés Lara, Mario Rechy, Justino Juárez Martínez y Luis Enrique Gerardo del Toro y Nájera. El 2 de abril se puso en huelga de hambre Pablo Gómez, de la Escuela Nacional de Economía; posteriormente, ayunaron asimismo Romeo González, presidente de la Sociedad de Alumnos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales; Luis González de Alba, presidente de la Sociedad de Alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, y otros dirigentes y activistas estudiantiles en solidaridad con Demetrio Vallejo.
El movimiento estudiantil popular  
En 1968 sacudió a la sociedad mexicana el movimiento estudiantil-popular que enarboló como pliego petitorio los siguientes puntos: libertad de los presos políticos; destitución de los generales Luis Cueto Ramírez y Raúl Mendiolea, así como también del teniente coronel Armando Frías; extinción del Cuerpo de Granaderos, instrumento directo en la represión y no creación de cuerpos semejantes; derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal Federal (delito de disolución social); indemnización a las familias de los muertos y a los heridos que fueron víctimas de la agresión desde el viernes 26 de julio en adelante, y deslindamiento de responsabilidades de los actos de represión y vandalismo por parte de las autoridades a través de policía, granaderos y Ejército.
Como puede observarse, el pliego petitorio del Consejo Nacional de Huelga no incluía una sola demanda escolar, sino única y exclusivamente reivindicaciones políticas. El “gremialismo” no existía en parte alguna. Era, sin discusión, un movimiento por la democracia, y, en el fondo, contra la vieja dominación del Partido Revolucionario Institucional.
Masacre del Jueves de CorpusEn apoyo a la Ley Orgánica propuesta por los estudiantes en Nuevo León, democratización de la enseñanza, contra la reforma educativa burguesa que pretendía imponer Luis Echeverría Álvarez, democracia sindical y libertad a los presos políticos, e l 10 de junio de 1971 se desenvolvió una manifestación estudiantil, organizada por el Comité Coordinador de Comités de Lucha UNAM, IPN, Normales, UIA. Se produjo la matanza del Jueves de Corpus en San Cosme, con la intervención del grupo paramilitar de los halcones. Cayeron decenas de estudiantes y fueron golpeados periodistas y transeúntes. Entre los muertos cabe mencionar a Josué Moreno R., militante anarquista, y Francisco Treviño Tavares, miembro del Movimiento de Izquierda Revolucionaria Estudiantil.
Recién implantado el neoliberalismo en México, las luchas populares, pese a la existencia de estados de ánimo depresivos, se expresaron en múltiples formas. El primer paro cívico nacional, verificado el 18 de octubre de 1983, movilizó a importantes contingentes de campesinos, estudiantes, empleados, profesores y colonos en 27 estados y el Distrito Federal.
El segundo paro cívico nacional, efectuado el 5 de junio de 1984, se concretó en 27 entidades federativas, que incluyó paros de labores, asambleas sindicales, plantones, manifestaciones, mítines y tomas de oficinas gubernamentales. Fue una jornada de lucha en contra de la política de austeridad y de represión del régimen y por mejores condiciones de vida para los trabajadores.
Contra la deuda externa
Del 15 al 18 de julio de 1985 desarrolló sus trabajos la Conferencia Sindical de los Trabajadores de América Latina y el Caribe sobre la Deuda Externa, en La Habana, Cuba. Por México asistieron la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, el SNTE, el SME, el Sindicato de Trabajadores del ISSSTE, la Unión Nacional de Cañeros, el Sindicato Único Nacional de Trabajadores Universitarios y otras agrupaciones. Esta reunión permitió unir fuerzas e impulsar grandes acciones de masas en México y la Patria Grande.
Por la moratoria al pago de la deuda externa diversas organizaciones sindicales, campesinas y populares celebraron, el 23 de octubre de 1985, una gran manifestación en la capital federal, siendo la mayor de todas las realizadas en el continente. Además, se llevaron a cabo manifestaciones y mítines en varias ciudades mexicanas más.
La Conferencia Sindical Latinoamericana y Caribeña sobre Deuda Externa, se celebró del 18 al 21 de mayo de 1987 en Campinas, estado de Sao Paulo, Brasil, con la asistencia de representantes de 56 centrales obreras de 25 países. Por México, participaron el Congreso del Trabajo y la Mesa de Concertación Sindical.
Para hacer frente y derrotar la reforma de los artículos 27 y 28 constitucionales propuesta por Ernesto Zedillo, el 22 de febrero de 1999 se constituyó en el auditorio Francisco Breña Alvírez del SME el Frente Nacional de Resistencia Contra la Privatización de la Industria Eléctrica, con la participación de sindicatos, federaciones y centrales, organizaciones campesinas, partidos políticos y otras organizaciones y personalidades, convocados por el Sindicato Mexicano de Electricistas. Este frente impulsó y realizó grandes manifestaciones y mítines. La iniciativa presidencial fue derrotada.
2. Solidaridad internacional
Como es del dominio público, los comunistas y trotskistas mexicanos participaron desde la década de los años 20 del siglo XX en congresos y conferencias con sus camaradas de otros países. En el período abordado, el PCM participó en varias conferencias de los partidos comunistas de México, Centroamérica y Panamá, de América Latina y del mundo, como la de 1969. A propósito, aquí cabe una digresión: el PCM, que fue aceptado como Sección Mexicana de la Internacional Comunista desde 1920, siempre fue parte integrante del movimiento comunista internacional, por lo cual no tenía por qué romper con el PC de la Unión Soviética, el principal partido comunista del mundo y apoyo número 1 de las revoluciones triunfantes en Asia, América Latina y África. En sus filas, sólo irresponsables podían plantear la perspectiva de romper con el partido soviético.
Con Cuba
Con el triunfo de la Revolución cubana en 1959, el proceso revolucionario de América Latina y el Caribe recibió un poderoso impulso. En respuesta, el imperialismo norteamericano concretó y continúa concretando una política de agresiones y provocaciones contra la patria de Martí. Como en otros países hermanos, en México se expresó y se expresa una importante solidaridad, que va desde el envío de médicos e ingenieros en la década de los años 60 del siglo pasado a la isla asediada por los bárbaros del Norte hasta la inscripción de miles de mexicanos para trasladarse como combatientes a Cuba, de requerirlo el gobierno revolucionario, pasando por mítines, manifestaciones y conferencias de solidaridad en la capital federal, Guadalajara, Culiacán, Chilpancingo, Puebla y decenas de ciudades más.
Con Vietnam
Bajo la dirección de los comunistas, la Revolución vietnamita expulsó a los colonialistas franceses, enfrentó y derrotó a los agresores yanquis y sus cipayos de Nueva Zelanda y otros países. Dirigida por los comunistas y otras fuerzas de izquierda, la solidaridad con Vietnam se desenvolvió en Estados Unidos, Francia, Alemania, Japón, México y todo el mundo. Era tal la importancia de la movilización por Vietnam en nuestra patria que el 20 de marzo de 1967 Ho Chi Minh, el gran líder vietnamita, envió un saludo al Comité Mexicano de Solidaridad con Vietnam, organismo en el que militaban Arnoldo Martínez Verdugo, Pablo Sandoval Cruz, Alonso Aguilar, Adolfo Mejía y otros destacados dirigentes políticos y sociales, artistas e intelectuales.
Estados Unidos invadió, en abril de 1965, con 40 mil marines la República Dominicana. En la Ciudad de México se realizó, el 12 de mayo de ese año, una gigantesca manifestación contra tamaña afrenta a América Latina.
En la solidaridad de la izquierda mexicana con la Revolución guatemalteca estuvo presente la caída de militantes nuestros. El 8 de diciembre de 1965 fueron detenidos y luego asesinados en Guatemala David Aguilar Mora y su esposa Eunice Campirán, miembros del Partido Obrero Revolucionario (trotskista), Sección Mexicana de la IV Internacional posadista, que colaboraban con el Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre, que jefaturaba Marco Antonio Yon Sosa. E l 5 de enero de 1975 fue a sesinado Hilario Moreno Aguirre, militante comunista, víctima de las bárbaras torturas que le aplicaron los discípulos de la CIA en los separos de la Dirección General de Policía y Tránsito, pues se negó a proporcionar información acerca de la labor solidaria del PCM con el Partido Guatemalteco del Trabajo.
Con motivo de la celebración, en enero de 1966, de la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina, en La Habana, Cuba, el PCM, el Partido Popular Socialista, la CCI, el Consejo Nacional Ferrocarrilero, la Unión Nacional de Mujeres Mexicanas, la Juventud Comunista y la Juventud Popular Socialista celebraron un mitin de apoyo a los acuerdos de la Tricontinental.
La Primera Conferencia de Solidaridad Latinoamericana desarrolló sus actividades del 31 de julio al 10 de agosto de 1967, en La Habana, Cuba. Por la izquierda mexicana asistieron representantes del PCM, el Movimiento de Liberación Nacional y la Organización Nacional de Acción Revolucionaria. De esa asamblea, surgió la Organización Latinoamericana de Solidaridad.
Contra Pinochet y sus amos gringos
El 11 de septiembre de 1973 se materializó uno de los más graves retrocesos del proceso revolucionario en América Latina: el imperialismo norteamericano y la burguesía chilena organizaron y efectuaron un golpe de estado contra el gobierno de Salvador Allende, por conducto de la cúpula del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y los Carabineros. En México se desenvolvió una solidaridad de masas que incluía al gobierno de Luis Echeverría, los partidos políticos, sindicatos, federaciones y centrales, organizaciones campesinas, estudiantiles y populares. Nuestro país se convirtió en tierra de refugio de los expatriados chilenos, con la rabiosa oposición del imperialismo norteamericano y el Grupo Monterrey, la gran burguesía, el Partido Acción Nacional y otras organizaciones de la derecha y la ultraderecha.
La importancia de la lucha agraria en México forma parte de la historia nacional. En el lapso abordado sobresalieron la CCI y la Coordinadora Nacional Plan de Ayala. Para impedir el desarrollo de la CCI el gobierno organizó la represión contra Ramón Danzós Palomino y otros líderes. En octubre de 1973, el VIII Congreso Mundial de la FSM reunido en Varna, República Popular de Bulgaria, exigió la libertad del líder agrario sonorense.
La huelga del STUNAM de junio-julio de 1977 y la consolidación de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Universitarios, permitieron que el 20 de julio de ese año la Federación Internacional Sindical de la Enseñanza informara a Nicolás Olivos Cuéllar que la XI Conferencia Estatutaria, celebrada en Moscú, aprobó unánimemente, la ratificación de su afiliación a la FISE.
Las fuerzas de izquierda, tanto políticas como sociales, siempre han exigido, exigen y seguirán exigiendo al gobierno mexicano la defensa permanente de nuestros trabajadores migratorios en Estados Unidos, en especial de sus derechos laborales. Los monopolios y gobiernos gringos llaman “ilegales” a los trabajadores indocumentados y de acuerdo con esa definición los tratan, llegando al extremo de encarcelarlos, torturarlos y expulsarlos sin entrar en contacto con las representaciones consulares mexicanas.
Del 30 de noviembre al 2 de diciembre de 1979 desahogó su agenda la Segunda Conferencia Internacional de Solidaridad con Puerto Rico, en México, en la cual participaron 700 delegados de 72 países. Por el PCM estuvieron presentes Arnoldo Martínez Verdugo, Valentín Campa y Marcos Leonel Posadas.
Militancia internacional
Organizaciones juveniles y estudiantiles de México militaron activamente en la Federación Mundial de la Juventud Democrática, la Unión Internacional de Estudiantes y la Organización Continental Latinoamericana de Estudiantes. Otros organismos mexicanos formaron filas en el Consejo Mundial de la Paz, la FSM y la Federación Democrática Internacional de Mujeres. En la actualidad, continúa la militancia de organismos mexicanos en la FMJD, la Federación Sindical Mundial, la FDIM y demás agrupaciones unitarias democráticas de carácter internacional.
La izquierda política y social de México movilizó contingentes de masas contra las intervenciones imperialistas de Estados Unidos en Panamá, Granada, Nicaragua, Irak, Afganistán y otros países. Militantes revolucionarios mexicanos participaron como combatientes activos de la Revolución sandinista, la Revolución salvadoreña y otras revoluciones latinoamericanas. En nuestro país se constituyeron comités solidarios con Palestina, Afganistán, Irak, Irán, Colombia, Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Euskal Herria, Venezuela, Bolivia, Ecuador y muchos otros pueblos, naciones y Estados en lucha por la autodeterminación nacional, contra el imperialismo y por el socialismo.
Sobra decir que todas estas expresiones de lucha antimperialista e internacionalista no fueron ni son en ningún sentido gremiales y mucho menos gremialistas. Son luchas democráticas y revolucionarias de carácter político.
3. Organizaciones generales
De entrada hay que establecer: los sindicatos nacionales de industria, las coordinadoras, federaciones y centrales sindicales, las ligas campesinas nacionales, y las organizaciones generales de indígenas, estudiantes y colonos, por no hablar de los partidos políticos y los grupos guerrilleros, se organizan para emprender luchas que rebasan los marcos de una fábrica, una mina, una escuela, un ejido, una comunidad indígena u otra expresión circunscrita a núcleos limitados de obreros, empleados, técnicos, profesionistas asalariados, campesinos, indígenas, estudiantes y pobladores; inciden en la relación Estado-sociedad y en la relación gobierno-organizaciones sociales, es decir, se crean para tareas, reivindicaciones y objetivos generales, o sea: de carácter político y no gremial y mucho menos gremialista.
La CCI
Para 1963 la incapacidad de la Confederación Nacional Campesina para encabezar las demandas de los pobres del campo y el inicio de la crisis del Partido Revolucionario Institucional, facilitaron que las fuerzas de izquierda, desde el cardenismo hasta el PCM, pasaran a constituir la Central Campesina Independiente durante el Congreso celebrado del 6 al 8 de enero de ese año, con fuerte presencia de los comunistas.
Por impulso de la Asociación Cívica Guerrerense, l os días 20 y 21 de marzo de 1963 se fundó la Liga Agraria Revolucionaria del Sur Emiliano Zapata, en El Ticuí, Guerrero, que se autodefinió como “aliada natural del movimiento obrero revolucionario”.
La Primera Conferencia Nacional de Estudiantes Democráticos se verificó, del 15 al 17 de mayo de 1963, en Morelia, Michoacán, con la asistencia de 250 delegados que representaban, en conjunto, a cerca de 100 mil estudiantes mexicanos. Dio inicio el movimiento estudiantil combativo, al margen del control oficialista de la Confederación de Jóvenes Mexicanos.
En octubre de 1964 nació la Unión Nacional de Mujeres Mexicanas, continuadora en las nuevas condiciones del Frente Único Pro Derechos de la Mujer, fundado en 1935 y que incluyó en sus filas a Concha Michel, Cuca García, Benita Galeana y otras destacadas lideresas comunistas.
La CNED
El Congreso Constituyente de la Central Nacional de Estudiantes Democráticos tuvo verificativo en abril de 1966, en plena huelga del Consejo Estudiantil Universitario de la UNAM. Asistieron 800 delegados en representación de 160 mil estudiantes de 28 entidades federativas.
E n abril de 1972 surgió la Unidad Obrera Independiente, con los sindicatos de Euzkadi, Acros y Dina, bajo la jefatura de Juan Ortega Arenas.
Con el objeto de rodear de solidaridad a la próxima huelga de la Tendencia Democrática del SUTERM, del 14 al 16 de mayo de 1976 desahogó su temario la Conferencia Nacional de la Insurgencia Obrera, Campesina y Popular, que puso en pie el Frente Nacional de Acción Popular.
A fines de la década de los años 70 y principios de la década de los años 80 del siglo XX, se celebraron en el estado de Guerrero los Congresos de los Pueblos de la Montaña. Othón Salazar jugó un papel decisivo. Se formó el Consejo de Pueblos de la Montaña. Se realizaron, asimismo, los Encuentros de los Pueblos de Tierra Caliente, en Tlapehuala, Guerrero, convocados por el Partido Vanguardia Guerrerense.
El SUNTU
Más de 30 sindicatos administrativos, académicos y de institución fundaron, el 12 de octubre de 1979, el Sindicato Único Nacional de Trabajadores Universitarios, con Nicolás Olivos Cuéllar como secretario general. Este proyecto no fructificó por la violación del Estado mexicano de los acuerdos internacionales suscritos en materia de libertad sindical y en especial del Convenio 87 de la OIT.
La CNTE
En diciembre de 1979, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, fue fundada la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y Organizaciones Democráticas del SNTE, teniendo como integrantes a los organismos emergentes, representaciones estatutarias y corrientes político-sindicales.
A lo largo de este medio siglo se produjeron muchos intentos de unir a diversas organizaciones en frentes, coordinadoras y otros ensayos unitarios. El 1º de Mayo de 1983 se firmó el Pacto de Unidad Sindical y Solidaridad, con la participación de los sindicatos de Traimobile, Cervecería Moctezuma, Moore Business, Industria Papelera Nacional, Industria Nuclear, Universidad Nacional Autónoma de México, Aeronaves de México, Editorial Uno, Impulsora Mexicana de Telecomunicaciones y otros.
En 1984 se creó el Consejo General de las Mixtecas, en Tehuitzingo, Puebla, con más de 500 representantes de estas regiones en Puebla, Guerrero y Oaxaca. Presidieron Othón Salazar, Rolando Cordera, Jesús Sosa Castro, Jorge Chávez Palma y José Reynel Silverio Alvarado, entre otros dirigentes nacionales, estatales y regionales. Se lanzó un Manifiesto a la nación.
La Mesa de Concertación Sindical
En el auditorio del SME, quedó constituida el 18 de enero de 1986 la Mesa de Concertación Sindical, que aglutinó al SUNTU, la Confederación Obrera Revolucionaria, algunas secciones minero-metalúrgicas y decenas de sindicatos, federaciones, centrales y secciones sindicales, confederaciones campesinas, organizaciones del movimiento urbano-popular, de desempleados y el Movimiento Unificador Nacional de Jubilados.
En 1995 el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, el SME y la Confederación Obrera Revolucionaria convocaron al Foro El Sindicalismo frente a la Crisis y ante la Nación. Asistieron la Alianza de Tranviarios de México, Asociación Sindical de Pilotos Aviadores, Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación, Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, Frente Auténtico del Trabajo, Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana, Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear, Sindicato Unitario de Trabajadores de la Universidad Autónoma de Puebla y STUNAM, entre otras organizaciones. Nació, pues, El Sindicalismo ante la Nación.
Sin la participación del SNTE, la COR y el SME, el 28 de noviembre de 1997 desarrolló sus trabajos el Congreso Constitutivo de la Unión Nacional de Trabajadores.
Todos estos proyectos unitarios rebasaban, y mucho, los estrechos marcos del gremialismo y tendían a potenciar las fuerzas unificadas de los trabajadores.
4. Partidos políticos
Después de que el Partido Popular se transformó en PP Socialista, se fusionaron, el 1 de junio de 1963, el PPS y el Partido Obrero-Campesino Mexicano. Antes, en 1960, la fracción campista del POCM se integró al PCM.
Del 5 al 8 de septiembre de 1974 se constituyó el Partido Mexicano de los Trabajadores, bajo la dirección de Heberto Castillo y Demetrio Vallejo.
La formación del Partido Revolucionario de los Trabajadores, el 18 de septiembre de 1976, se dio sobre la base de la fusión de la Liga Comunista Internacionalista y la Liga Socialista, bajo la conducción de Manuel Aguilar Mora. Por primera vez en la historia de México existió un partido trotskista, porque los grupos anteriores llamados Oposición de Izquierda, Liga Comunista Internacionalista, Partido Obrero Internacionalista, Partido Obrero Revolucionario (trotskista), Liga Obrera Marxista y otros eran círculos que ni de lejos eran partidos políticos. La irrupción del neocardenismo en 1987-1988 y la insurrección zapatista de 1994 echarían por tierra este experimento partidario y el trotskismo volvería a ser un movimiento de pequeños círculos.
El 4 de mayo de 1978 se publicaron en el Diario Oficial de la Federación los registros del PCM y el Partido Socialista de los Trabajadores.
El PSUM
La Asamblea Nacional de Unificación del PCM, Partido del Pueblo Mexicano, Partido Socialista Revolucionario, Movimiento de Acción y Unidad Socialista y Movimiento de Acción Popular, se realizó los días 5 y 6 de noviembre de 1981, surgiendo de ella el Partido Socialista Unificado de México.
Con la participación de la Unión de Colonias Populares, Unión por la Organización del Movimiento Estudiantil, Frente Pueblo Unido de Baja California y organizaciones de Michoacán, Jalisco, Nuevo León, Hidalgo, Veracruz, Sinaloa y Morelos, nació el 14 de noviembre de 1981 el Movimiento Revolucionario del Pueblo.
En 1985 fue organizada la Unión Nacional de la Izquierda Revolucionaria, en la cual confluyeron la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, Movimiento Revolucionario del Pueblo, Movimiento de Lucha Popular, Movimiento de Izquierda Revolucionaria, Organización Revolucionaria del Pueblo, Socialismo Obrero, Unión de Lucha Revolucionaria, Frente Magisterial Independiente Nacional y Organización Revolucionaria Punto Crítico. Algunas organizaciones asistieron como observadoras y otras más manifestaron su intención de incorporarse a la creación de la UNIR.
El Congreso Constituyente del Partido de la Revolución Socialista se efectuó los días 14 y 15 de diciembre de 1985, bajo el liderazgo de Alejandro Gascón Mercado. Este partido fue producto de una escisión del PSUM.
El 18 de febrero de 1987 se anunció la formación del Partido de la Unidad Obrera-Popular Independiente, con Juan Ortega Arenas como líder. En un entorno distinto, era la reproducción de las experiencias del Partido de la Liberación Nacional, el Frente Obrero (luego Comunista de México) y el Partido Mexicano de los Trabajadores (en formación), que no hay que confundir con el PMT de Heberto Castillo y Demetrio Vallejo.
El PMS
El Partido Mexicano Socialista surgió el 29 de marzo de 1987, de la fusión del Partido Socialista Unificado de México, PMT, Partido Patriótico Revolucionario, Movimiento Revolucionario del Pueblo y Unidad Izquierda Comunista. No obstante quedar fuera del proyecto el Partido Popular Socialista, el Partido Socialista de los Trabajadores, el Partido Revolucionario de los Trabajadores y organizaciones no registradas, era el proyecto unitario más ambicioso del socialismo mexicano.
El PRD
La Asamblea nacional constitutiva del Partido de la Revolución Democrática desarrolló sus trabajos del 5 al 7 de mayo de 1989, cuando se fusionaron la Corriente Democrática, PMS, Movimiento al Socialismo, Partido Liberal Mexicano, Organización Revolucionaria Punto Crítico, Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, Asamblea de Barrios y otros organismos.
El Partido del Trabajo fue fundado el 8 de diciembre de 1990, por la confluencia de los Comités de Defensa Popular de Chihuahua y Durango, Frente Popular de Lucha de Zacatecas, Frente Popular "Tierra y Libertad" de Monterrey, y militantes provenientes de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas, la Coordinadora Nacional Plan de Ayala y el movimiento magisterial independiente.
La formación de partidos y círculos políticos no tiene nada que ver con el gremialismo, ni siquiera en el caso de las organizaciones creadas por Juan Ortega Arenas. Así que acusarlos de gremialistas sería improcedente.
5. Procesos electorales
En nuestra patria existió el régimen de la familia revolucionaria, con un exitoso instrumento gubernamental: el Partido Nacional Revolucionario fundado en 1929, transformado en 1938 en el Partido de la Revolución Mexicana y convertido en 1946 en el Partido Revolucionario Institucional. Este régimen gozaba de un enorme consenso social basado en la conquista de un Estado verdaderamente laico, el nacionalismo defensivo frente al expansionismo e intervencionismo norteamericanos, las reformas avanzadas de la gestión cardenista, el importante crecimiento económico entre 1940 y 1980 y la estabilidad política nacional, que no niegan sino confirman las campañas electorales de José Vasconcelos en 1929, Juan Andrew Almazán en 1940 y Miguel Henríquez Guzmán en 1952; los levantamientos jaramillistas; las caídas de gobernadores en Guerrero, Puebla, Durango, Nuevo León, Sonora, Oaxaca y otros estados; los paros y huelgas de ferrocarrileros y maestros en 1958-1960; las guerrillas de Arturo Gámiz, Lucio Cabañas y Genaro Vázquez; el movimiento estudiantil-popular de 1968, y lainsurgencia sindical entre 1972 y 1983.
El régimen de la Revolución hecha gobierno no sólo concitó el consenso social nacional, sino creó un fenómeno único: el priismo de gran parte de la izquierda latinoamericana. Así, los movimientos revolucionarios de Centroamérica, los partidos socialistas, nacionalistas y algunos comunistas y trotskistas del subcontinente avalaban el “antimperialismo” de los gobiernos del PRI. El POR trotskista salió con mantas y pancartas a apoyar la candidatura de José López Portillo en 1976, luego de ser “disciplinado” por el demencial líder J. Posadas.
A mediados de 1963 se realizó la Asamblea Nacional Constituyente y de Registro del Frente Electoral del Pueblo, que solicitó ser registrado como partido político, pero le fue negado. En noviembre de 1963 se llevó a efecto la Asamblea Nacional Extraordinaria de este partido electoral, que eligió como su candidato presidencial a Ramón Danzós Palomino.
El FEP desarrolló una importante campaña comicial en Baja California, Veracruz, Tamaulipas, DF, Nuevo León, Yucatán y otras entidades federativas. El mitin de cierre de campaña de este partido electoral se celebró en la plaza de Santo Domingo el 18 de junio de 1964.
La campaña de Campa (1975-76)
Dadas sus contradicciones internas, el PAN fue incapaz de lanzar, en 1975-1976, un candidato propio a la Presidencia de la República, y los partidos paraestatales jugaron como simples comparsas del PRI. En esas condiciones, el PCM lanzó la candidatura de Valentín Campa a la Presidencia de la República, siendo apoyado por el M ovimiento de Organización Socialista y la Liga Socialista (círculo trotskista).
El mitin de ci erre de campaña de Valentín Campa se llevó a efecto, el 27 de junio, en la arena México. Participaron más de 20 mil personas. Presidieron Campa, Arnoldo Martínez Verdugo, Roberto Jaramillo, Ricardo Hernández y otros.
Luego de obtener su registro en mayo de 1978, el PCM participó en las elecciones del 1 de julio de 1979 para renovar la Cámara de Diputados, en las cuales obtuvo 705 mil votos y el 5.4 por ciento de la votación, por lo que le correspondieron 18 diputados de representación proporcional, entre quienes quedaron Arnoldo Martínez Verdugo, Alejandro Gascón Mercado, Carlos Sánchez Cárdenas, Roberto Jaramillo, Valentín Campa, Othón Salazar y Ramón Danzós Palomino.
El neocardenismoEn 1987 estalló la crisis del PRI, apareció la Corriente Democrática y se desenvolvió la extraordinaria campaña electoral de Cuauhtémoc Cárdenas. El 14 de octubre de ese año, el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana registró como su candidato a la Presidencia de la República al hijo del general Lázaro Cárdenas.
La campaña electoral creció como nunca en la historia, pero el socialismo mexicano entró en una profunda crisis histórica. El Partido Revolucionario de los Trabajadores y e l Partido Mexicano Socialista ratificaron las candidaturas de Rosario Ibarra y de Heberto Castillo a la Presidencia de la República, con lo que sellaron su retroceso político y el repunte de los partidos paraestales.
Dirigentes del PMS como Eduardo Montes, Pablo Sandoval Ramírez, Francisco Javier Pizarro y Marcos Leonel Posadas desde octubre de 1987 propusieron buscar la constitución de un amplio frente político con la Corriente Democrática encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas, cuya irrupción había modificado la situación política. Se votaron dos proyectos en el Primer Congreso del PMS: el que buscaba la candidatura única obtuvo 28 por ciento de los votos.
El Frente Democrático Nacional
El 12 de enero de 1988 surgió el Frente Democrático Nacional, en Jalapa, Veracruz, sobre la base del PARM, el PPS, el Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional y otras organizaciones.
De inmediato quedó en claro que la campaña del FDN era una extraordinaria campaña electoral. En la Comarca Lagunera, en febrero, las masas de ejidatarios salieron a las orillas de las carreteras para ver a Cuauhtémoc Cárdenas, quien fue obligado a bajar de su coche durante 14 ocasiones ante la demanda de los campesinos de saludarlo en forma directa. La campaña de masas del neocardenismo, fue muy superior a las movilizaciones de Vasconcelos, de Almazán y de Henríquez. El día 14, en Torreón, Coahuila, se concentraron alrededor de 40 mil personas. Situación parecida se escenificó en el Zócalo de la capital federal el 18 de marzo, en la Ciudad Universitaria de la UNAM el 26 de mayo y en otras fechas en la Costa Chica y la Montaña de Guerrero.
El régimen del PRI consumó un gigantesco fraude electoral.
En Tabasco hubo elecciones para gobernador, 17 ayuntamientos y 17 diputados locales el 9 de noviembre. El Frente Democrático Nacional (PFCRN, PPS y PMS) lanzaron como candidato a gobernador a Andrés Manuel López Obrador, quien obtuvo 54,890 votos y 20.9 por ciento de la votación.
Avances electorales
En Guerrero, Michoacán, Morelos, Zacatecas, Baja California Sur, Tlaxcala, Tabasco, Estado de México, Distrito Federal y Oaxaca el PRD desarrolló importantes campañas electorales, obteniendo triunfos en la mayoría de esas entidades en diversas fechas. El partido del sol azteca en 1997 ganó la Ciudad de México con Cuauhtémoc Cárdenas como candidato a jefe de Gobierno, que aún mantiene en 2013 con Gabriel Mancera, quien no es militante perredista.
En 2006, la candidatura de Andrés Manuel López Obrador lanzada por el PRD, el PT y Convergencia Ciudadana ganó las elecciones presidenciales, pero el ultraderechista PAN impuso un enorme fraude electoral.
Por lo evidente, quizá esté de más afirmar que la participación electoral de la izquierda política en México está muy lejos del gremialismo estrecho. Es, sin duda, una lucha eminentemente política.
6. Guerrillas
E l 23 de septiembre de septiembre de 1965, combatientes del Grupo Popular Guerrillero asaltaron el cuartel de Ciudad Madera, Chihuahua. Encabezaban el comando revolucionario Arturo Gámiz y el doctor Pablo Gómez. Cayeron varios guerrilleros y soldados. Con esta acción nació el movimiento guerrillero rural contemporáneo, distinto a las guerrillas zapatistas, villistas, de Amadeo Vidales, antigolpistas de 1923, 1927 y 1929, contra los cristeros y jaramillistas. Apareció como fenómeno social lo que muchos llaman el movimiento armado socialista.
Víctor Rico Galán, Gilberto Balam y decenas de personas más fueron detenidas el 12 de agosto de 1966. El 19 fueron consignados por los delitos de invitación a la rebelión, conspiración y otros. El 1 de noviembre se dieron a conocer las concepciones del Movimiento Revolucionario del Pueblo, que publicó un documento en La Prensa, suscrito por Víctor Rico Galán y otros compañeros presos, donde sostenía que las condiciones revolucionarias en México estaban dadas.
El Grupo Popular Guerrillero Arturo Gámiz quemó, el 19 de julio de 1968, el aserradero El Salto de Villegas, en Chihuahua.
En 1971 y 1972 fueron asaltados algunos bancos en Empalme, Sonora; Monterrey, Nuevo León, y Chihuahua, Chihuahua, en los que cayeron Leroy Díaz Sánchez y J. Luis Beltrán Vega, Adelina Gallegos y Óscar Montes López. Ramiro Díaz Ávalos “se suicidó” en su celda. A Mario Olguín le aplicaron la “ley fuga”. Diego Lucero, según un comunicado oficial, cayó “en un enfrentamiento”.
La Liga Comunista 23 de Septiembre se constituyó el 15 de marzo de 1973, con la fusión del Frente Estudiantil Revolucionario, Los Procesos, Movimiento Estudiantil Profesional (cristiano), Los Enfermos de Sinaloa, Los Lacandones, Los Guajiros de Baja California, parte del Movimiento de Acción Revolucionaria y otros grupos.
El 16 de enero de 1974 se produjo un intento de insurrección de la LC23 en los campos de Culiacán, Sinaloa, llamado el asalto al cielo , que reprimió el Ejército.
El Ejército Zapatista de Liberación Nacional quedó constituido el 17 de noviembre de 1983, por cinco hombres y una mujer, en la Selva Lacandona.
La insurrección zapatista
El 1 de enero de 1994 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte entre Estados Unidos, Canadá y México, que fue enfrentado con un levantamiento indígena en el estado de Chiapas, encabezado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. San Cristóbal de las Casas, Altamirano, Las Margaritas y Ocosingo, fueron tomadas por los rebeldes. Ésta es la primera insurrección popular del siglo XXI en el mundo.
El 1º de Mayo de 1996 nació el Ejército Popular Revolucionario sobre la base de la fusión de 14 organizaciones armadas, entre las cuales sobresalían el Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (PROCUP) y el Partido de los Pobres (PDLP).
El 8 de enero de 1998 se escindió el Ejército Popular Revolucionario y surgió en Guerrero el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente.
En síntesis, en México se desarrollan luchas económicas, gremiales y sectoriales que incluyen a grupos de trabajadores asalariados, campesinos e indígenas, estudiantes, intelectuales, artistas, desempleados y colonos, que, en ciertas condiciones y bajo la conducción de círculos atrasados, pueden incurrir en posiciones gremialistas y “economicistas”, que no definen al conjunto de luchas por aumento de salarios, mejoramiento de la seguridad social, disminución de las jornadas de trabajo y precios de garantía a los productos agrícolas, subsidio a la producción de granos, construcción de bodegas y otras demandas inmediatas pero muy importantes para la organización y movilización de las clases oprimidas y explotadas. Paralelamente, están en curso importantes luchas generales, que abarcan a masas de obreros, empleados, campesinos y otros núcleos populares, que van desde los procesos electorales, la defensa del ambiente, la organización defensiva y el mantenimiento de las conquistas laborales y sociales hasta la pelea por derrotar el programa neoliberal, el entreguismo pro gringo y la corrupción de priistas y panistas, que abran la perspectiva de echar abajo el capitalismo y construir la sociedad socialista.
Bibliohemerografía básica
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El Sur, Acapulco.
El Universal.
Excélsior.
Insurgencia Popular, órgano del PMT.
La Jornada.
La Voz de México, órgano central del PCM.
Pekín Informa.
Oposición, órgano central del PCM.
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--“Los electricistas derrotan en 1999 la iniciativa de Zedillo”, en Apia virtual, La Haine, Kaosenlared y otros sitios de Internet.
Por qué?, revista dirigida por Mario Menéndez Rodríguez.
Proceso, revista dirigida por Julio Scherer García.
Punto Crítico, responsable de la edición: Raúl Álvarez Garín.
Revista Internacional, Praga, Caracas, México.
Solidaridad.
Tiempos Nuevos, Moscú.
Tricontinental, La Habana.
UnomásUno.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Los primeros siete meses de la restauración priista




La restauración priista que significa el gobierno de Enrique Peña Nieto (EPN) llegó con las elecciones del 7 de julio a su séptimo mes. Los resultados nos dan una buena señal para interpretar políticamente este primer tramo del sexenio del regreso del partido político que dominó prácticamente la política mexicana durante el siglo XX. Aunque no fueron elecciones intermedias para renovar la Cámara de Diputados, su importancia resaltaba por constituir las primeras elecciones del sexenio del priismo restaurado y que más allá de la elección de los 1300 alcaldes, diputados locales y la elección clave de un gobernador (el de Baja California) en 14 estados del país, en sus resultados se puede apreciar cómo se va perfilando y definiendo la situación nacional bajo el gobierno de EPN.Esos resultados han sido favorables en su conjunto para el PRI que ha salido victorioso en la mayoría de los puestos en disputa. El caso más controvertido, a saber el de la única elección a la gubernatura, la de Baja California, en donde el candidato panista apoyado también por el PRD, salió victorioso por escaso margen, ha sido interpretado en forma casi unánime como una concertacesión en aras de mantener el Pacto por México como pieza fundamental de la política de Peña. Aunque el PRI perdió ciertas capitales estatales, no obstante en la contabilización final sus socios del Pacto por México perdieron decenas de presidencias municipales cuya mayoría fueron para el PRI y ambos hoy gobiernan sobre territorios poblados por menos ciudadanos que antes de las elecciones. Del trío que integra el Pacto el perdedor indudablemente fue su flanco “izquierdo”: el PRD perdió en territorios municipales que habitan más de un millón de mexicanos. Como se puede apreciar de entrada estamos ante un caso peculiar de “elecciones”, a saber, en que los principales partidos “competidores” son al mismo tiempo socios de un Pacto federal de gobierno.
Transición y sequía democráticas
Ante la situación peculiar política que representa la restauración priista, la principal cuestión que se plantea es ¿qué se disputa verdaderamente en las elecciones mexicanas de la restauración priista? ¿Qué tipo de gobierno y de oposición se enfrentan en tales comicios? Y las preguntas a responder continúan: ¿qué carácter tiene esta restauración?, ¿significa la imposición de una edición renovada del viejo bonapartismo mexicano?, ¿cuán profunda ha sido la “transición democrática” del año 2000 que dio lugar a los dos sexenios panistas de Fox y Calderón?, ¿el sistema de partidos de la “transición” se ha consolidado o está en crisis?
El régimen bonapartista mexicano, con su sistema presidencialista y su partido único de facto, fue el factor hegemónico de la política mexicana durante ochenta años, si tenemos en consideración que el fundador del Partido Nacional Revolucionario (PNR) en 1929, el abuelo del PRI, fue el presidente Plutarco Elías Calles dirigente del grupo sonorense triunfador de la Revolución mexicana que en 1920 dio un golpe de estado contra Venustiano Carranza, y con sus sucesores se perpetuó desde entonces en el poder dominando la política nacional hasta el año 2000. No hubo en todo el siglo XX en ningún país de América Latina una estabilidad política ni de lejos parecida a la instaurada por el régimen bonapartista en México.
Los fundamentos sociales y económicos de tal inaudita estabilidad en un subcontinente caracterizado por golpes de estado, dictaduras militares, gobiernos populistas efímeros y demás, fueron producto de las consecuencias de la Revolución mexicana, una revolución contra la dictadura del porfiriato protagonizada centralmente por una insurrección campesina radical, en especial en el norte y el centro del país y el ascenso espontáneo y tumultuoso de una clase obrera que desde un principio estuvo subordinada a los caudillos políticos y militares triunfantes de la Revolución. El país que se comenzó a construir desde entonces bajo la hegemonía de las capas neoburguesas y pequeño burguesas de “la revolución hecha gobierno”, apoyadas por las masas campesinas y obreras incorporadas y controladas por organizaciones paraestatales del régimen bonapartista imperante, fue la nación capitalista más pujante en América Latina durante buena parte del siglo XX.
El régimen priista no fue un régimen democrático y cuando las contradicciones sociales comenzaron aflorar con más potencia a partir de 1968, en el último tercio del siglo XX, la capa burguesa dominante, cada vez más asociada con el imperialismo estadounidense, decidió emprender una reforma “democrática electoral y parlamentaria” de su régimen político para encauzar por canales controlables el descontento popular creciente. La “transición democrática” del 2000 representó su máximo éxito en esta dirección, pero la docena trágica de los dos sexenios panistas en que encarnó a su vez demostró lo parcial y por completo insuficiente de lo logrado.
Las elecciones del 7 de julio han venido a demostrar como la operación del año 2000 carecía de calado democrático real: si con los gobiernos panistas se demostró que el sistema tradicional seguía imponiéndose con su inercia de décadas de corrupción, represión, violencia, antidemocracia y demás plagas características, hoy atisbamos que la restauración del PRI viene a ratificar la sequía democrática de la sociedad burguesa mexicana. Cien años después de la Revolución el pueblo de México sigue ayuno de una verdadera democracia social y política.
Pacto contra el pueblo
La victoria priista en las elecciones presidenciales de hace un año fue contundente pero no arrolladora como muchos, no sólo priistas, esperaban. Sin conseguir la mayoría calificada para realizar reformas constitucionales en el Congreso de la Unión, la restauración no se podía hacer por arriba de los cambios del régimen que la “transición” propició con el gasto de miles de millones de pesos, con el IFE como pieza fundamental de distribución de los enormes montos erogados para poner en pie la “transición democrática”. Se debía considerar ante todo a los otros dos partidos mayoritarios sistémicos y evitar las confrontaciones que desde el salinismo había tensado la vida parlamentaria haciendo difícil y a veces imposible realizar las (contra) reformas correspondientes a la tercera generación exigidas por las transnacionales y las agencia financieras imperialistas (Banco Mundial, FMI, la banca de Wall Street, la Unión Europea, etc.).
La experiencia panista, ante todo, era muy amarga: aunque con las riendas del poder gubernamental el PAN, con Fox y Calderón fue incapaz de realizar por completo las dos reformas principales que están en el horno desde hace tiempo, la fiscal y fundamentalmente la energética, las cuales son vistas por los capitalistas nacionales y extranjeros como las decisivas para sacar de su mediocre comportamiento a la economía mexicana.
Fue esta situación la determinante para que la primera acción de EPN inmediatamente después del 1° de diciembre de 2012 fuera la firma con los presidentes del PAN y el PRI del Pacto por México, una propuesta para resucitar las viejas recetas estratégicas de la “unidad nacional” tan caras tanto a los gobiernos priistas del periodo clásico de los años treinta y cuarenta, como a los partidos comunistas estalinistas. Pero más de medio siglo después el Pacto entre los tres partidos mayores actuales aparece más bien como una caricatura de las viejas estrategias frentepopulistas de las luchas antifascistas, en realidad una mera grilla de un gobierno abrumado con urgencias datadas por la torpeza de sus antecesores lo cual ha provocado el fermento de un descontento masivo potencialmente inflamable.
Precisamente semanas antes de entregarle el poder a Peña Nieto, el presidente Calderón pavimentó la línea estratégica gubernamental por arriba de partidos, en especial cara al PRI y al PAN, con la promulgación de una leonina nueva Ley Federal del Trabajo que legaliza el feroz ataque a las conquistas laborales que ya se venía poniendo en práctica desde hace años,
La decisión de sustentar en el Pacto por México el eje de la política de Peña registra resultados muy contradictorios, aunque hasta ahora sin duda favorables al gobierno de la restauración priista. Rápidamente se cosecharon resultados en la ley sobre telecomunicaciones que pasó sin problemas. Ciertamente no fue del total agrado de Televisa, pero tampoco le quitó el sueño al duopolio televisivo, pues aunque se abre la puerta para que surja otra competidora estadounidense, se mantiene firmemente su dominio de la audiencia nacional al prohibirse las radiodifusoras independientes.
La primera prueba importante fue la “(contra)reforma educativa”. Los maestros de la CNTE, en especial los de Guerrero pero también los de Michoacán, Oaxaca, Chiapas y en menor medida los del D.F. y los estados del norte, protagonizaron movilizaciones callejeras masivas que si bien no han echado para atrás del todo la ofensiva oficial, sí han determinado la realización de foros para lograr modificar en algo las propuestas del secretario de Educación Chuayffet.
Pero han sido las elecciones del 7 de julio las que muestran con fuerza las contradicciones que se cuelan dentro de un Pacto que el propio presidente panista Gustavo Madero ha declarado que “está en juego todos los días”. El dilema para Peña era éste: en tanto las primeras elecciones de su gobierno ciertamente la fuerza del PRI debe ser ratificada de modo contundente pero al mismo tiempo no le conviene que sus socios en el pacto por México sean arrollados por la aplanadora priista. Este dilema se ha expresado mejor en la única elección de julio a la gubernatura, la de Baja California, en donde estaba la situación clave para definir el destino del socio partidario más importante de EPN. Una derrota del PAN en este estado, el primero que ganó en 1989 y que mantuvo en su poder desde entonces, podría ser la puntilla para un partido profundamente dividido después de la gran derrota que lo arrojó al tercer lugar en las presidenciales del 2012. Así todo indica que para los intereses de EPN la importancia del Pacto se impuso. La victoria del PAN, para más evidencia en unión con el PRD, representa una derrota del PRI a costa de que Peña Nieto mantenga en pie el Pacto. O de otro modo, el PRI pierde para que se fortalezca el presidente. En síntesis una situación que muestra las limitaciones en las que se mueve en concreto el gobierno priista que no es ya de ninguna manera el de antes del 2000.
En lugar de un partido omnipotente, ha surgido un sistema de “tres partidos diferentes: derecha (PAN), centro (PRI) e izquierda (PRD)” y una sola autoridad presidencial verdadera. La fachada “democrática” está sirviendo ahora para la cobertura de la restauración de la autoridad de un presidente que tiene que llevar a cabo los planes de los grupos económicos dominantes nacionales y extranjeros que vienen pidiendo desde hace más de diez años.
El “sistema electoral” del IFE es el espacio para que estos partidos compitas en la distribución de cotos de poder (¡y ante todo de los multimillonarios recursos electorales!) a través de la consecución de votos. Lo que sucedió después de las campañas presidenciales ha sido evidente, los tres partidos se unieron en el Pacto por México convocado por el presidente de “todos los mexicanos”. Más que nunca las elecciones se han convertido en una farsa entre agrupamientos que en realidad no tienen diferencias estratégicas y de principios fundamentales. El gran abstencionismo en las elecciones pasadas, en algunos lugares lindando en el setenta por ciento, expresa la desafección cada vez mayor de las grandes masas con respecto a partidos que no los representan y no les dicen nada.
Una sombría situación socioeconómica
Unas pinceladas de la nada brillante situación por la que atraviesa la sociedad y su economía puede darnos un panorama más preciso del escenario en que se desarrollan los acontecimientos políticos anteriores.
La economía de Estados Unidos que experimentó una debilísima recuperación en 2012 no da muestras de que se fortalezca para entrar en un verdadero relanzamiento; al contrario, las medidas draconianas de recortes presupuestarios del gobierno de Obama (este año el ajuste fiscal representa el 25% del PIB estadounidense) anuncian una renovada caída de su crecimiento. La directora del FMI, Christine Lagarde considera que la economía mundial puede entrar en una fase difícil este 2013: concretamente el índice de su crecimiento según el propio FMI descenderá del 3.5% que se preveía a principios de año al 3.2%. Ya son evidentes los datos de una baja del crecimiento en Alemania, Francia, India e incluso China al parecer experimentará un descenso del 8.0 al 7.75 %. La zona euro en recesión por sexto trimestre consecutivo sigue siendo la principal fuente de preocupación mundial, situación que amenaza ya a Alemania cuya economía había logrado esquivar estas tendencias depresivas dominantes en la zona en la que es factor predominante.
Es en este contexto económico mundial en el que México se encuentra también inmerso en un estancamiento económico que lleva ya dos lustros y cuyas consecuencias, acumuladas al deterioro económico de la onda recesiva que se inició desde los años ochenta, explican los pobrísimos resultados de una economía que no satisface ya las ingentes necesidades de la población.
Hoy, según el Consejo Nacional de Población, pueblan a México 118.4 millones de habitantes, seis millones más que los registrados en el censo del 2010. Los datos dibujan un país joven que ha logrado bajar su tasa de fecundidad: de siete hijos por mujer en los años sesenta ha pasado a tan sólo 2.2 en la actualidad. El 65% de la población está en edad laboral entre 15 a 65 años. Pero el terrible problema del desempleo afecta brutalmente a los jóvenes: si bien el índice desempleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) registra casi el 5.0% de la población económicamente activa (índice mayor al de 2012), esta cifra esconde realidades atroces como son la que enfrentan los siete millones de jóvenes entre 18 y 30 años que ni estudian ni trabajan y la que significa que más de la mitad de la población económicamente activa (PEA)28.5 millones trabajan en el sector informal de la economía. Los estados en que el índice de desempleo es mayor que el promedio nacional son Tamaulipas (6.8%), Distrito Federal (6.79%), Tabasco (6.63%), Tlaxcala (5.96%), Chihuahua (5.77%) y Nuevo León (5.7%).
Además, para coronar esta sombría situación económica, debe agregarse que la inflación es la segunda más alta de los países que integran la OCDE, a pesar de la política contraccionista del nuevo gobierno que en los primeros cuatro meses de este año retiró de la circulación 54 mil millones de pesos (la mayor restricción monetaria en tres décadas) y que ha cerrado drásticamente las llaves del gasto público.
Las necesidades económicas para el relanzamiento de la economía requieren que se logren índices de crecimiento del 5% o 6% anuales, muy lejos de los mediocres 2% o cuando mucho 3% de los años recientes. Son numerosos los analistas económicos que señalan el crecimiento preocupante de la pobreza extrema, que afecta ya a más de un tercio de la población. La acumulación de capital, no obstante, sigue su curso. La revista Expansión en su número especial anual de junio sobre la situación de “Las 500 empresas más importantes de México” señala que las compañías que impulsan la economía “nadan en efectivo y no está claro que harán con esos recursos”. Aparte de un crecimiento considerable de las inversiones mexicanas en el exterior (e inversamente una relativa disminución de la inversiones extranjeras en el país), los capitalistas esperan las reformas energética y fiscal para seguir lucrando no sólo con ganancias rutinarias sino con beneficios extraordinarios. No tienen, aparte de la política expoliadora de las privatizaciones, fincada hoy sobre todo en la mayor ordeña de la riqueza petrolera que significa la privatización abierta de Pemex y el ataque desaforado contra todas las conquistas de los trabajadores, ninguna estrategia verdaderamente capaz de sacar del marasmo socioeconómico al país. Precisamente una semana después de las elecciones, el presidente del Banco de México, Carstens hizo por primera vez declaraciones preocupantes sobre el comportamiento de la economía. En esta ocasión no habló ya de los “catarritos” que acostumbraba anunciar, sino de una situación más seria que se avecina en el horizonte de la economía mundial
Bajo la tutela de la burguesía y su socio mayor el imperialismo estadounidense, en efecto el horizonte de México está signado por el desempleo, la corrupción, la miseria creciente, la violencia, la represión, en suma, la descomposición y decadencia social y política.
Así pues la estabilidad relativa actual no proviene de una recuperación socioeconómica sostenida y se vincula más bien a la novedad de la restauración priista, en especial a la expectativa del nuevo presidente, al que amplios sectores de la población le están concediendo un margen de confianza antes de decidirse a voltearle la espalda. Pero la situación que se delinea en el horizonte es la de fuertes vientos huracanados, sembrados por explosivas contradicciones que pronto aparecerán en el escenario político.
Violencia y corrupción sistémicas
La convergencia de esta nada favorable situación económica con la descomposición agravada de los mandos de gobierno institucionales en un proceso en el que ambas tendencias se retroalimentan, explotó durante los sexenios panistas cuyos dirigentes, empezando por Fox y Calderón, caracterizados por su soberbia, codicia y torpeza política han conducido a una orgía de violencia que ha ensangrentado al país con decenas de miles de muertos, una situación sólo comparable con las existente durante las luchas revolucionarias de hace cien años. Desempleo, corrupción, miseria, represión, cierre de la frontera norte para millones de emigrantes todos estos factores constituyen el coctel explosivo que se desplegó ante todo durante el sexenio de Calderón. Con Peña una política de control de los medios aún más rígida que la de los gobiernos panistas, dan la apariencia de una disminución de la violencia de las bandas criminales y de los enfrentamientos sociales en general. Pero hay señales que no dejan de indicar que la violencia continúa, la cual no se ve cómo y por dónde pueda desaparecer mientras persista el actual régimen sociopolítico.
Con motivo de las elecciones de julio en el propio IFE se planteó el problema del creciente aumento de la penetración del dinero narco y en general proveniente de la delincuencia organizada en las instituciones gubernamentales. Un analista calculó que los municipios controlados por el narco equivalen al 80% del total. El caso de Michoacán y Sinaloa sobresalen, pero la expansión de la mancha de influencia narco se expande por Chihuahua, Sonora, Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Jalisco y comienza a filtrarse al mismo Distrito Federal.
La corrupción llevada a niveles impresionantes alimenta las pugnas inter burocráticas en los grupos políticos oficiales y se ramifica a espacios más allá de ellos. Las cifras espeluznantes que muestran los niveles de la deuda pública contraída por los corruptísimos gobernantes de todos los partidos del IFE son elocuentes hasta la saciedad. Michoacán, uno de los estados más afectados por la violencia de los carteles, es también el campeón en el endeudamiento gubernamental. En este estado que ha sido gobernado por el PRD y el PRI, la deuda pública pasó de 159 millones de pesos en 2002 a ¡más de 40 mil millones en 2012, un crecimiento del 25,000%! El caso de Granier. el ex gobernador priista de Tabasco es otro escándalo que ha sacudido al país, como antes lo había hecho el de los hermanos Moreira en Coahuila. Y casos más o menos parecidos los hay también en Veracruz, Oaxaca, Guerrero, Tamaulipas, Jalisco y la lista puede incluir a la mayoría de los estados. Incluso en la joya de la corona del PRD ha comenzado a filtrarse que el ex jefe de gobierno del D.F. Marcelo Ebrard incurrió en cuentas no muy claras que incluyen miles de millones de pesos con motivo de la construcción de la nueva línea del metro Tláhuac-Mixcoac, la obra pública más costosa del sexenio pasado.
La cruda perredista y también obradorista
El Pacto por México, sin que fuera éste por supuesto uno de sus objetivos, ha sido un factor enorme de clarificación y conscientización de grandes sectores de trabajadores y de explotados y oprimidos que durante más de veinticinco años venían confiando en el PRD como una auténtica organización de izquierda representativa de sus intereses políticos. La decisión de la dirección perredista de abiertamente aliarse con el PRI y con el PAN en el Pacto por México muestra sin tapujos su carácter conciliador y colaboracionista con los peores enemigos del pueblo mexicano que son los dirigentes priistas y panistas. El hecho contundente que protagonizaron los maestros encolerizados por el comportamiento vergonzoso de apoyo de los diputados perredistas a las iniciativas educativas del gobernador de Guerrero cuando arremetieron a pedradas contra el local de este partido en Chilpancingo, será sin duda considerado como un hito histórico en el proceso de la toma de consciencia de amplios sectores radicalizados sobre el verdadero carácter conciliador y traidor del perredismo.
Sus alianzas electorales absolutamente aberrantes con el PAN, el representante más fidedigno de los sectores burgueses de derecha, en varios estados, en especial en Baja California son más que elocuentes: se trata de un partido crudamente burgués electorero que ha representado y representa un freno al proceso de emancipación y liberación populares.
Durante el gobierno de Calderón el PRD todavía hizo varias fintas de oposición con motivo de la contrarrevolucionaria ley laboral adoptada en 2012. Su papel dentro del Pacto por México lo ha convertido en socio en la preparación de las medidas más contrarrevolucionarias que se preparan en el gobierno de Peña Nieto para privatizar Pemex y para imponer el IVA sobre una población abrumada por el encarecimiento de la vida.
También López Obrador (AMLO) y su Morena se encuentran en una situación delicada. Ciertamente, a diferencia del PRD, AMLO se ha mantenido independiente del curso priista y sus críticas han alcanzado al Pacto. No obstante, su postura pasiva adoptada después de las elecciones profundizó las posiciones claramente moderadas con respecto a las luchas de los trabajadores y de los jóvenes, pero que en cambio eran muy favorables a los empresarios que sostuvo durante su campaña por la presidencia.
Además López Obrador no ha hecho el mínimo balance crítico de su nefasta estrategia de alianza con los Chuchos, los dirigentes del PRD, quienes han sido los beneficiarios directos de los 16 millones de votos recibidos por él en 2012, votos en los que se han montado para negociar y ponerse al servicio de las políticas contrarrevolucionarias de EPN y su Pacto. Un dirigente político nacional que no es capaz de sacar lecciones de hechos tan graves y enormes en los que él mismo tuvo un protagonismo central para el desarrollo de los acontecimientos como los que se realizaron tanto en el 2006 como en el 2012, claramente no es un líder revolucionario que subordina su acción y pensamiento a los intereses populares para contribuir a la conscientización de sus seguidores.
Apenas un poco más de un año de que la Coalición de los progresistas con AMLO a la cabeza había logrado recoger en las urnas más de 16 millones de votos, ésta formación electorera es un fantasma sin dirección, cuyos componentes andan desbalagados. El PRD montado en la derecha partidista burguesa más reacia, el Partido del Trabajo (PT) aliado al PRI en la elección clave de Baja California y AMLO y su Morena simplemente con la cabeza como la avestruz, sin decir esta boca es mía.
La chispa en la pradera
La situación imperante en el conjunto del movimiento de los trabajadores y de los sectores populares oprimidos no es la más favorable para la acción revolucionaria masiva, limitándose así la intervención y participación de los marxistas revolucionarios en la tarea de organizarse y de proseguir su labor propagandística lo más ampliamente posible, manteniendo, por supuesto cuando se tienen los vínculos, los contactos y la intervención en organizaciones y sectores de masas: sindicatos, asociaciones, frentes, movimientos de solidaridad, etc.
Pero la principal tarea de una organización como la Liga de Unidad Socialista (LUS) es preparar sus cuadros y ser intransigentemente abanderada de una salida revolucionaria a la tremenda crisis por la que atravesamos los trabajadores y los sectores populares oprimidos en general. Esto significa que al nivel propagandístico y cuando la ocasión lo permita ante auditorios masivos, al nivel agitativo, seamos los campeones de la independencia de los trabajadores con respecto al estado capitalista, su gobierno, sus partidos y demás agrupamientos patronales burguesas, promotores intransigentes de la autoemancipación de los trabajadores y de su organización democrática.
Desde el punto de vista de la acción de un grupo propagandístico marxista revolucionario, la meta debe ser lograr el agrupamiento de los más posible grupos socialistas auténticamente revolucionarios que ya pululan en buen número en México. La experiencia de la agitación por el voto nulo del Frente de Izquierda Socialista (FIS) del año pasado debe ser considerada como un ejemplo para lograr este tipo de agrupamiento de revolucionarios sean o no trotskistas.
Ya existen movimientos de sectores populares que anuncian luchas mayores y más profundas, pero todos ellos son minoritarios. La CNTE que es sin duda la corriente sindical independiente (aunque hay que añadir el adverbio relativamente independiente por los estrechos vínculos de muchos de sus dirigentes con el PRD y Morena e incluso algunos de ellos con el PRI) más importante, también es una minoría en el SNTE. La limitación fundamental que determina la extrema debilidad política de tantos brotes de lucha y descontento es la dispersión, la falta de coordinación organizativa y política de esos esfuerzos. La consigna de “ni una lucha sola más, luchemos todos unidos” es todavía un buen deseo que está lejos de hacerse realidad por el momento.
El descontento crece, la pradera está cada vez más seca y dispuesta a incendiarse por cualquier motivo pero todavía la centralización política de la burguesía y la tradicional subordinación de las masas populares a la ideología y a la política burguesas es un obstáculo que la lucha popular no supera todavía.
Hay esparcidas ya muchas chispas que podrían provocar el incendio: el surgimiento de las policías comunitarias en Guerrero y su expansión a Michoacán, Oaxaca entre otros estados es un hecho formidable que ya pesa en la política de esas entidades; en Sonora se está dando una lucha precursora del combate por preservar el medio ambiente con la oposición que se ha levantado contra el demencial proyecto del gobernador panista de desviar cientos de kilómetros las aguas del río Yaqui para satisfacer las necesidades de Hermosillo; el EZLN no ha dicho todavía su última palabra y aunque enconchado se prepara obviamente a los tempestuosos tiempos que le anuncian las políticas de los gobernantes de Chiapas y de Los Pinos; multitud de iniciativas se dan en sindicatos, en asociaciones de derechos humanos, en grupos feministas, gays y LGTB; los jóvenes están inquietos y la evolución y práctica desaparición del movimiento#yosoy132 es la muestra viviente de la ausencia de un proyecto político unificador y con claros objetivos democráticos y revolucionarios absolutamente necesarios para resistir, crecer e imponerse como una alternativa revolucionaria unificadora de las innumerables expresiones de descontento, protesta y combatividad ya existentes.
Por una Asamblea Constituyente
Para nosotros la intervención y participación de LUS en el medio estudiantil, sindical y en general de las organizaciones populares debe basarse en nuestra lucha intransigente por un nuevo gobierno de los trabajadores y la población explotada y oprimida. Este gobierno no surgirá espontáneamente, hay que preparar su llegada. Obviamente esa preparación no puede pasar por las instituciones del actual Congreso de la Unión.
Estamos todavía en una etapa inicial de la preparación de esa movilización necesaria para construir el poder de los trabajadores y del pueblo oprimido. La lucha deberá pasar necesariamente por un despertar de los trabajadores y del pueblo oprimido. Hoy los sindicatos, con escasísimas excepciones están postrados pero para la convocatoria, preparación y realización de la primera huelga general en México, será necesario el trabajo paciente y de hormiga en los sindicatos realmente existentes. Los sindicatos reales, no las franquicias de los sindicatos patronales que abundan dentro y fuera de la CTM.
Finalmente la lucha por la independencia, la democracia y el poder del pueblo sobre sus enemigos de todo tipo deberá cristalizar en la convocatoria de una Asamblea Constituyente que delibere y sea la matriz del nuevo gobierno con la participación de todos, es la consigna central para preparar el gobierno de los trabajadores, de los campesinos, de los indígenas y de todo el pueblo pobre y oprimido. Los intereses de los trabajadores (como productores) y el de las masas oprimidas (como consumidoras) serán el motivo de la deliberación en reuniones por separado pero luego todos se unirán en la Asamblea Constituyente para delinear el curso del México nuevo, socialista, feminista, protector del medio ambiente e internacionalista.
Que nuestra propuesta se inserta en la realidad de la lucha de clases lo muestra con claridad el hecho que varios sindicatos, empezando por el de los telefonistas, (SNT) comienzan a organizar encuentros para discutir precisamente la cuestión de la Asamblea Constituyente,
Hoy en el mundo las movilizaciones de las masas contra los planes de choque de la Unión Europea, de los pueblos árabes del Medio Oriente, de las masas de Turquía y de Brasil apuntan el camino que seguirán otros pueblos, de acuerdo a sus específicas características nacionales. Son dos en especial los ejemplos que muchos sectores en México observan con atención para aprender de ellos. La movilización de las masas brasileñas contra un gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) brasileño que surgido de los sindicatos, bajo la dirección de Lula y ahora de Dilma Roussef, ha terminado obedeciendo las directivas neoliberales del Banco Mundial y el FMI. Y ante todo las hazañas del pueblo egipcio en donde una revolución ha comenzado y se entreteje de modo complejo con la contrarrevolución del ejército egipcio, el verdadero amo del país. En ambos casos la chispa que incendio la pradera se prendió del modo menos previsto. Así de complejas son las historias de las revoluciones desde la inglesa del siglo XVII hasta la bolchevique de 1917, pasando por la francesa y la mexicana.
Al movilizarse los pueblos aprenden rápida y certeramente. La consigna de la Asamblea Constituyente encamina al movimiento popular hacia su auto identificación como masa explotada y oprimida. Es una forma de promover la desconfianza y finalmente la ruptura de los trabajadores y sectores populares con la política de sus opresores. Las revoluciones siempre comienzan sorprendiendo a todos y cuando suceden, el trabajo de preparación y de organización de los marxistas revolucionarios se reproduce en forma inaudita. El poder de la energía de las masas en movimiento hace de la organización dirigente revolucionaria una fuerza invencible al orientar tal energía por los senderos del Programa de Transición que conduce a la instauración de un gobierno de obreros, campesinos e indígenas.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.